Víbora de los arbustos espinosos

víbora de los arbustos espinosos, atheris hispida

La víbora de los arbustos espinosos o la víbora de arbustos de escama áspera (Atheris hispida), es una víbora conocida por las escamas puntiagudas que le dan un aspecto erizado.

Características

La Atheris hispida es una serpiente de tamaño medio, los machos miden unos 70 cm, y las hembras unos 55 cm. Además de ser más largos que las hembras, los machos también son más delgados. Su cola es larga y prensil. Al igual que la mayoría de las víboras, su cabeza es grande, ancha y triangular. La boca es grande y tiene unos colmillos largos y huecos. Los ojos son grandes y redondos, con las pupilas verticales. Las fosas nasales son pequeñas y se encuentran en los laterales.

Sus espinosas escamas tienen forma de hojas y son de colores llamativos como el verde, el amarillo, el rojo, el pardo y el negro. El vientre es de colores más claros y la punta de su cola es blanca.

Alimentación de la víbora de los arbustos espinosos

La víbora de los arbustos espinosos es carnívora y se alimenta principalmente de anfibios, roedores y lagartos; y ocasionalmente de babosas, aves, caracoles y otras serpientes. Se dice que utiliza la punta de su cola (aparentando ser un gusano) a modo de señuelo para atraer a sus presas. Usa sus colmillos cargados de veneno para cazar.

Hábitat de la víbora de los arbustos espinosos

Esta víbora es una especie endémica de África Central. Se distribuye principalmente por la República Democrática del Congo, suroeste de Uganda , oeste de Kenia, Ruanda y Tanzania.

La Atheris hispida es una serpiente nocturna y arborícola que habita en bosques de hoja perenne, montañas, selvas tropicales y pantanos. De día se queda tomando el sol en la rama de un árbol. Su actividad comienza cuando llega la noche, busca alimento en los árboles e incluso a veces baja al suelo. Su veneno es potente y aún no existe antídoto para las especies de su género.

Es un animal raro y muy difícil de avistar, suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos. Por esta causa, no se ha evaluado su estado de conservación. Sin embargo, las que viven en los bosques son especialmente vulnerables, debido a que la industria maderera está destruyendo gran parte de su hábitat.